Historia

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Comienza la historia familiar con Leocadio Giménez del Cerro en la finca La Toledana, alrededor del año 1900, aprendiendo el oficio de un artesano conocido como el Maestro Fino. En los años veinte Máximo Giménez Gutiérrez se une al taller para trabajar con su padre Leocadio y el citado maestro. Durante esa época destacan los trabajos realizados en el palacio de la finca de La Toledana y la fábrica de harina, de la cual todavía hoy siguen en pie las enormes ienchas de 14 m que sujetan la techumbre y las piezas de madera que se hicieron para la maquinaria. Estos trabajos recibieron las alabanzas del propietario de la finca, D. Luis Eizaguirre.

En 1925 el segundo hijo de Leocadio, Secundino, fue a Porzuna con el Maestro Fino para aprender el oficio. En 1933 Leocadio y sus tres hijos, Máximo, Secundino y Narciso deciden trasladarse a Fontanarejo y montar allí un taller familiar en el que Narciso comienza a aprender el oficio. De este período, destacan obras hoy desaparecidas como las techumbres de diferentes fábricas de la zona y de distintos carros y carretas para el trabajo agrícola.

Tras el paréntesis de la guerra civil, la familia retoma el trabajo con construcciones como la techumbre de la iglesia de Fontanarejo, en la cual ya comienza a trabajar muy joven el hijo de Máximo, Bernardo.

Tras la muerte de Narciso en 1949 y la separación de Secundino, Bernardo se incorpora plenamente al trabajo en el taller familiar con 14 años. Con la incorporación de Bernardo y los adelantos técnicos abandonan la construcción de carros y carretas para dedicarse a la carpintería y ebanistería artesanal elaborando grandes trabajos en puertas y ventanas y continuando con viguerías. Es en esta década cuando Bernardo comienza sus primeros trabajos utilizando la talla artística. De esta época son los trabajos realizados para los molinos artesanos de Fontanarejo y Arroba, siguiendo con la construcción de grandes cerchas y piezas de madera para el mecanismo de los molinos.

En 1962 Bernardo comienza el servicio militar. Durante este período su padre Máximo sufre un accidente cepillando madera y pierde parte de una mano. Máximo comienza a dejar de trabajar poco a poco y Bernardo se une a Secundino en el trabajo. Desde estas fechas hasta su matrimonio realiza obras en bares, restaurantes y locales de ocio de la zona.

En 1970 Bernardo contrae matrimonio, y tres años más tarde, como consecuencia de la gran crisis económica del año 1973, decide cerrar y comenzar una nueva etapa en Puebla de Don Rodrigo donde se le ofrece el puesto de jefe de planta de una fábrica de muebles. Tras un año alejado de su pueblo natal, Bernardo vuelve a Fontanarejo, donde permanece hasta hoy. Durante la década de los 70, el trabajo estuvo envuelto en un ambiente marcado por la crisis hasta que en los años 80 finalmente ésta acabó y el negocio pudo relanzarse definitivamente.

Durante los citados años ochenta en los que se produjo mi incorporación total (1988), se realizaron trabajos como ayuntamientos, locales oficiales y trabajos en chalets de zonas residenciales de las afueras de Madrid.

En 1985 se produjo un traslado de la empresa a la que es hoy su actual ubicación dando paso durante la década de los 90 a un despegue laboral con realizaciones de trabajos para casas rurales, museos como el de Cabañeros y el Pintor Ortega y zonas recreativas en Fontanarejo y Alcoba con el uso de diferentes maderas tratadas.

El año 2000 comenzó con la realización de la obra más importante realizada hasta la fecha: La construcción de una casa señorial en la finca Las Arripas, de la cual cabe destacar los más de 250 m de porche, las pérgolas (con algunas de más de 30 m2 y otras realizadas en torres a más de 15 metros de altura), los artesanados de gran tamaño (90 m2), balconadas interiores y escaleras de caracol, todas realizadas de manera completamente artesanal.

Fue también en esta obra donde se realizaron diversos trabajos de orden más artístico, como tallas para diversos muebles y capiteles que dieron paso al periodo actual en el que se realizan casas rurales y de campo, construcción de puertas en serie y perfeccionamiento de la talla.

Hoy en día seguimos ampliando la empresa entendiendo cada nuevo proyecto que nos llega como una oportunidad de superación que nunca tratamos de olvidar.

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